quinta-feira, 26 de maio de 2011

La identidad de Cristo


Marcos 1:23,24
Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de  Dios.”
           El hombre que un día fue a la sinagoga; aquel hombre vivía en desesperación no podía hacer nada por sí solo, con sus propias manos y razón, pues estaba dominado por una fuerza mayor que la suya propia; él estaba poseído, puede mucho tiempo, y que quizá cuando se encontraba en la capacidad de raciocinio, este decidió ir a la sinagoga (iglesia) tal vez allí pueda encontrar ayuda para su alma atormentaba. ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de  Dios.Hoy hay mucha gente que está poseída por este ser, que en su mente está esta frase “que tienes con nosotros”; Jesús, necesitamos primero trabajar, ganar posiciones, casarnos, estudiar, hacer esto y lo otro; ¿por qué ahora vienes, con tu mensaje? Vengo a tu templo para encontrar ayuda, y tú me hablas de que tengo que guardar el sábado, de que tengo que bautizarme, que tengo que dar diezmos, que tengo unirme a la iglesia, se que tú eres Jesús nazareno; sabes si yo hago todo eso no tendré nada, y me veré más necesitado que antes. Vengo aquí y me dices esto, ¿cómo? Jesús conoce el corazón de estas personas y tiene paciencia con ellas; permite que estas hagan todo lo que quieren, y cuando se frustran y lloran Él llora también.

Hoy amigo querido te digo que tú ya sabes que quiere Jesús, a que ha venido a este mundo, y quien es. Ya las respuestas lo tienes en tu mente. ¿Te seguirás quedando con las respuestas allí? o ¿aceptarás a Jesús y sus promesas?
En este momento te puedes poner de pie reconociendo la identidad de Cristo, que viene a ti para ayudarte, y salvarte del peligro futuro y eterno; hoy puedes elevar una oración en tu corazón aceptándolo y esperando que el transforme tu vida; y si es así ahí de pie vamos a hacer una oración y en tu corazón háblale a Dios.
Que Dios guie tu vida, y seas prosperado en su voluntad, Amen

Nenhum comentário:

Postar um comentário